viernes, 10 de febrero de 2012

Iconografía

¿Cómo se hace un Icono?

Para la Iglesia de Oriente, depositaria de la tradición iconográfica, el icono es una
imagen sagrada en la que se venera la presencia del Santo representado; el icono es un
sacramental. Es por esto que la tradición oriental ha guardado celosamente la manera de
hacer un icono. Existe un método especial, una técnica acorde para escribir (grafo) un
icono, no se pueden utilizar elementos al azar ni tampoco innovar cánones. Veremos
que cada paso en la realización del icono está especialmente cuidado, tomando su
sentido del fin que busca: crear una imagen sagrada.
El VII Concilio Ecuménico (Concilio II de Nicea del año 787) aprobó el canon
iconográfico, formulado a lo largo de los siglos. Su fin es proteger la autenticidad de lo
que se representa, pues el icono no se concibe según la imaginación del artista, sino de
acuerdo a las Sagradas Escrituras y a la Tradición. Michel Quenot, siguiendo las
palabras de Mme Fortunato-Theokretov, así lo expresa en su libro El Icono: “El canon
iconográfico, formulado a lo largo de los siglos, no es una prisión que quiera privar al
artista de su impulso creador, sino la protección de la autenticidad de lo que se
representa”1. El icono expresa dogmas de fe.
Ahora bien, la atenencia al canon no busca ni anular la personalidad del iconógrafo así
como tampoco busca reducir la riqueza de las técnicas. En cuanto a lo primero, el canon
mismo acata lo propio de cada artista, afirmando: “el arte corresponde al pintor, pero
la forma en que debe realizarse corresponde a los Padres Venerables”. Es así que se
reconoce que no existen dos iconógrafos que puedan realizar un mismo icono, incluso
no el mismo iconógrafo no puede repetir exactamente una de sus obras; pues cada icono
es manifestación de Dios, que se da por el artista en el Espíritu. En cuanto a lo segundo,
el canon no rechaza las técnicas iconográficas que se han desarrollado a lo largo del
tiempo y en diferentes lugares, sino que las rescata a todas ellas, así podemos observar
una gran variedad de tonos y matices e incluso de proporciones según el origen de cada
icono (por ejemplo los colores de los iconos griegos son distintos de los rusos y de los
romanos; los iconos coptos muestran figuras menos alargadas, etc.). Es siguiendo este
canon la razón por la cual los mismos iconos se pintan una y otra vez; así vemos varias
copias del Icono de la Ternura de Vladimir o bien de la Trinidad de Rublev, ellos han
pasado a ser parte de la tradición iconográfica. En este punto es importante aclarar que,
para la Iglesia de Oriente, solamente el iconógrafo consagrado, que ha realizado los
estudios apropiados de teología y arte, puede crear iconos; pero lo más común es la
copia de iconos de la tradición.
* * *
A continuación explicaré brevemente cada uno de los pasos que se siguen al realizar un
icono. En este esquema me baso en la tradición bizantina, este esquema no se presenta
como único, existen variaciones, pero da a conocer los momentos claves, que creo
ayudará a conocer y comprender que el icono es, ante todo, una imagen sagrada.
1 QUENOT Michel, El Icono, Desclée de Brouwer, Bilbao, 1990; p. 90.
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1-Oración y elección del Icono a pintar.
La tradición dice que el iconógrafo primero debe concebir el icono en su alma por la
oración y luego reflejarla en la tabla por inspiración del Espíritu Santo. La oración se
encuentra al principio, durante y hacia el fin de la realización, es decir, siempre. Se
invoca constantemente al Espíritu Santo y al Santo de quien se está pintando el rostro.
La iconografía se relaciona íntimamente con el hesicasmo en su consagración a la
oración constante, a la oración del Nombre de Dios.
En este “primer paso” se marca la distinción del arte como sacro, pues es la acción del
Espíritu Santo coloca a la iconografía en el rango de arte Sagrado y en el camino de la
santificación del hombre. De la misma manera que nadie puede decir Jesús es el Señor
si no es por el Espíritu Santo (I Cor. 12,3) nadie puede escribir el icono del Señor si o es
por el Espíritu Santo. El fue, es y será siempre el Iconógrafo Divino. Existe una íntima
relación entre el Evangelio y el icono, que es expresada en el Concilio de
Constantinopla: “El Evangelio nos dice por la Palabra lo que el Icono anuncia por los
colores y nos lo hace presente”.
Cito una oración de la Tradición que muchos iconógrafos rezan al ponerse a trabajar:
“Tu, Dueño Divino de cuento existe, Ilumina y dirige el alma, el corazón y el espíritu de
tu servidor; lleva sus manos para que pueda representar digna y perfectamente Tu
imagen, la de tu Santa Madre y la de todos los Santos para gloria, alegría y
embellecimiento de tu Santa Iglesia”.
2- Selección y Preparación de la Tabla
San Juan Damasceno dice: “El sacerdote consagra el pan y el vino en el Cuerpo y la
Sangre de Cristo, el iconógrafo consagra la “materia bruta” en un mundo
transfigurado. Toma el pan común, es decir, las formas, las líneas y los colores y hace
con ese pan, con esa materia, una visión estética, una obra sobrenatural”. A partir de
este momento, todos los elementos son elegidos cuidadosamente, pues de esto
dependerá la conservación del Icono.
Se buscan tablas duras, no resinosas, bien secadas y claras, lisas, sin nudos, del centro
del árbol. Puede ser roble, incienso, palo blanco, cedro (cuidando que no tenga tonos
muy fuertes) y teca; ahora también se usan multilaminados de guatambú entre otros. La
tabla se corta respetando que la veta de la madera corra verticalmente, a fin de que al
trabajar la madera no deforme la imagen.
Muchos iconos tienen un marco, es decir que la tabla es cavada en el interior. El marco
funciona como reliquiario, guardando en su interior la imagen sagrada. También se dice
la superficie interna representa el paraíso que está separado por el marco del mundo
externo.
Elegida la tabla, se debe preparar la superficie a pintar de una manera especial. Primero
se lija la superficie para que quede bien lisa. Segundo se encola (cola de conejo, de
pescado o gelatina) y se pega una tela (batista, gasa, caneva de algodón, liencillo fino de
algodón u otro similar) permitiendo una mejor adherencia al fondo para recibir los
colores y además evita deterioros de la pintura ocasionados por grietas por el
movimiento de la madera. Se deja secar. Luego se cubre la superficie con el levkas
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(mezcla de cola de conejo, agua y tiza), se deja secar y se lija; esto se repite entre 8 a 12
veces. La última capa debe quedar lisa pero no brillante, de lo contrario se volvería
impermeable y no recibiría los pigmentos. La superficie blanca representa el estado
anterior de la creación.
3- Dibujo
Se dibuja en la tabla las figuras que van a ser representadas, como dije antes, en general
se copian de la Tradición. Estos pueden calcarse y pasarlo a la tabla marcándola con un
punzó o bien con pigmentos, papel carbónico (cuidando que no sea grasoso), etc.
En este punto considero interesente mencionar algunas de las reglas de la iconografía
que atañen justamente a las características distintivas de las imágenes. Las señalaré por
ítems:
a- Estructuración: En todo icono se nota un orden perfecto fruto de una estructuración
bien definida. Esto se puede ver, por ejemplo, en la división del icono de la
Natividad en tres partes: alto, centro, abajo; en el icono de la Crucifixión también se
nota en la posición central de la cruz; además, todo icono se encuentra
generalmente, de manera invisible, estructurado en basa a una cruz.
b- Falta de realismo: Los dibujos no buscan representar las imágenes tal como las
vemos sino de una manera que las haga parecer como irreales porque se trata de un
espacio y tiempo y de una figura santificada. El dibujo es simple y sobrio, sólo
muestra lo esencial. No busca por tanto la perfección en tanto copia de la naturaleza,
en este sentido tal perfección dañaría al icono pues lo descentraría de la mirada
interior y ocultaría su significado como revelación del misterio y no de la naturaleza.
El iconógrafo debe comprender y hacer comprender que la belleza del icono no está
en su perfección estética sino en lo que inspira al contemplarlo. Debe hacer de las
líneas y del color un canto de alabanza, una oración.
Por esto mismo se ignoran proporciones, por ejemplo, una figura humana se
presenta más grande que un edificio o un árbol (esto puede observarse con claridad
en el icono de la Crucifixión). Las figuras tampoco se muestran proporcionadas
según los planos sino según su importancia y lo que se quiere destacar en el icono.
c- Sin tiempo ni espacio: La acción se desarrolla fuera de los límites de lugar y tiempo,
porque lo representado desborda el tiempo y el lugar histórico. Las figuras se
destacan sobre un fondo en ausencia de todo elemento decorativo o segundo plano,
en general, dorados. De esta manera, el santo representado, o la situación bíblica, es
percibido fuera del tiempo y del espacio, imponiéndose solamente por su presencia
espiritual. En el caso de tratarse de un lugar específico, como en la Anunciación, la
composición no se encierra jamás entre paredes (los santos son incontenibles).
Tampoco se respeta la cronología natural de los hechos sino que las escenas se
superponen siguiendo el orden interior de un tiempo dado (como puede verse en La
Natividad).
d- Perspectiva Invertida:
El punto de fuga no se encuentra “atrás” en la tabla, sino “adelante”, en el
espectador, haciendo que todas las líneas se dirijan a él. De esta manera el mundo
del icono está vuelto hacia el hombre, los personajes salen a su encuentro. Este
recurso origina una apertura, mientras que el punto de fuga dentro del cuadro,
encierra al espectador en el mismo. La inversión de la perspectiva nos recuerda que
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Dios toma la iniciativa de salir al encuentro del hombre. La iconografía trata de
lograr un estado de interiorización, de unión, de acercamiento y de comunión entre
el santo representado y quien lo contempla.
e- Figuras Humanas: También son representadas siguiendo el “principio de irrealidad”,
pues no se trata de cuerpos naturales, sino santificados. Son figuras hieráticas, cuya
inmovilidad muestra el desborde de lo ilimitado del espíritu.
Veamos algunas características:
- Grandeza de las figuras: La imagen del hombre nuevo remodelado por Cristo
nos refiere a un mundo nuevo en el que ya no existen las dimensiones, es la
libertad absoluta. El tamaño de un personaje se determina en función de su valor
y de su significado.
- Figuras frontales: Los santos representados siempre se encuentran de frente,
mirando hacia delante, no hacia arriba o entre ellos. La posición frontal
simboliza la presencia; mientras que la posición de perfil interrumpe la
comunicación y no permite la contemplación del rostro, cortando el contacto
directo y despersonalizando la relación. De perfil sólo se representan los
personajes que no alcanzaron la santidad, por ejemplo los magos y los pastores
en la natividad, o bien a Judas y a los condenados.
- Rostro: Dado que se trata de un rostro santificado, cada órgano de los sentidos es
tocado por la gracia y santificado, dejando de ser el órgano habitual sensorial del
hombre, por lo que es representado atendiendo a la nueva percepción del cuerpo
divinizado. La frente es alta y abombada acentuando el carácter contemplativo y
la sabiduría de la vida del cristiano. Los ojos son grandes, a veces
desmesuradamente, y se encuentran abiertos, con la mirada fija: testimonian la
Escritura que dice: “Mis ojos están fijos en Yahvé” (Ps 25, 15), están abiertos a
lo sublime. Las orejas son alargadas e interiorizadas para escuchar las palabras
de Dios y no los ruidos del mundo. La nariz es sólo una curva fina (que puede
ser más o menos curva dependiendo del personaje), las fosas nasales no se
marcan y las aletas se indican sólo con una línea; a fin de destaca la nobleza del
santo y marcar que sólo percibe el buen olor de Cristo y el aliento vivificador del
espíritu. La boca es pequeña, geométrica y privada de sensualidad. Es pequeña
porque el cuerpo ya no necesita alimento terrestre para vivir; y permanece
cerrada porque la contemplación exige silencio.
- Manos y Pies: Los dedos aparecen desmesuradamente largos indicando la
desnaturalización. En la Virgen, cuando alza al Niño, las manos son más grandes
porque sostienen y señalan al insostenible. Los pies también aparecen
desnaturalizados, pues yo no pisan la tierra.
- Mantos: Cubre y manifiesta al santo, indicando cuál era su oficio, donde vivió,
en qué tiempo; así por ejemplo el manto de San Benito es completamente
diferente del se San Jorge. Los colores son también muy importantes (lo
veremos a continuación, al tratar sobre la simbología de los colores). Los
pliegues de los mantos están simplificados y son geométricos.
f- La naturaleza y las construcciones: Las rocas, las plantas, las montañas y los
animales no aparecen tal como nosotros las vemos, sino que se subordinan a la
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imagen representada, sufriendo por tanto una desnaturalización (por ejemplo
caballos y rocas pintadas en ocre rojo). Son simplificados, geométricos y su
tamaño no es respetado.
4- Dorado
Los iconos más antiguos no llevan dorado, es una invención posterior, por lo que se
pintaba el fondo con pigmento amarillo oro. Actualmente hay muchas técnicas
diferentes para dorar a la hoja. Básicamente, sobre la madera preparada con el levkas se
pinta una base de bol que puede ser bordo, ocre o negro. Se pintan aproximadamente
tres capas y se lija entre medio para que la base quede bien lisa. Luego se pule con un
trapo para que quede brillante. Sobre esa superficie se coloca el pegamento, que puede
ser gelatina con agua o cerveza, cola de conejo, o bien cola de oro. Se colocan las hojas
con sumo cuidado, se deja secar bien y luego se retiran los excedentes con un pincel
muy suave. Finalmente, si no se ha pegado con la cola de oro, se bruñe la superficie con
una piedra de ágata.
El oro simboliza la luz pura, la luz divina, la luz increada a diferencia de los colores que
reflejan la luz. Representa el centro de la vida divina, pues Dios es más resplandeciente
que el sol. El color dorado nos lleva a la divinidad, a un mundo invisible que brota a
través de los cuerpos transfigurados. Dado que el oro es un color que no se encuentra en
la naturaleza –más allá del propio mineral–, al dorar el fondo del icono se crea un
espacio fuera del espacio natural. El oro también se utiliza para los nimbos de los
santos. Estos simbolizan la abundancia de luz en aquel que vive en la intimidad de Dios,
por lo que el nimbo no es un agregado externo sino que simboliza la luz que fluye del
interior del santo. Es conocido la experiencia de Motovilov en la cuenta cómo el rostro
de San Serafín de Sarov se volvió más luminoso que el sol. En Mt 13, 43 se afirma que,
en el Reino de Dios, los justos brillarán como el sol.
5- Pintar
Para pintar un icono se usan pigmentos naturales o a veces artificiales, según cada caso
y las posibilidades de cada lugar (por ejemplo, muchas veces se usa pigmento azul
artificial pues el natural se extrae de una piedra preciosa: lapislázuli). Los pigmentos
también varían según la geografía de cada lugar y según los tiempos. El diluyente es a
base de yema de huevo con agua y vinagre de vino o cerveza u otros, como agua
ardiente, leche de higuera, que ayudan a la dilución del pigmento; las proporciones
varían según la técnica. La técnica de pintura se conoce como “pintura al temple”. Un
icono no se pinta ni con óleos, ni con acrílicos, ni con acuarelas. Los pinceles deben ser
muy suaves a fin de que no se note el trazo y de que no arrastre la pintura. Se usan
pinceles de pelo de ardilla o de marta, entre otros. Se pinta de una manera muy suave,
con poca pintura, en veladuras, sobreponiendo capas; requiere mucha paciencia y
prudencia pues hay que ir viendo cuánto y cómo absorbe la tabla, dependiendo de la
humedad, para evitar que el icono se estropee.
Siguiendo la técnica griega, primero se pintan las bases oscuras y luego se dan sucesivas
capas más claras, llamadas “luces”, haciendo que las figuras vayan surgiendo, llevando
a cada color a su máxima saturación. En los rostros y mantos se pueden reconocer tres
luces: la 1’ es la del Padre (siempre está pero no se ve), la 2’, la del Hijo (se hace carne,
se ve, se oye, se siente), y la 3’ del Espíritu Santo (nadie puede decir Cristo sino es en el
Espíritu Santo). Después de la tercera, las luces toman la forma de las suaves curvas y
se llaman revividores, a veces la última luz se hace con hilos dorados y se llaman “l’
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assiste”. La forma de aclarar puede variar según la técnica, por ejemplo muchas técnicas
rusas utilizan el diluyente bien aguado y mezclan los colores en el icono, aclarándolo
simultáneamente. Ahora bien, lo importante es que en iconografía se pinta “con la luz”,
más que con los colores. El icono de la Transfiguración enseña esto mismo al
iconógrafo.
Al tratar de la pintura, considero apropiado mencionar el simbolismo de los colores más
significativos en iconografía. Johannes Itten afirma: “Los colores son fuerzas
resplandecientes, generadoras de energía que desarrollan en nosotros una acción
positiva o negativa, seamos o nos conscientes de ello”. Se trata del simbolismo dado
desde la Tradición y aceptado de acuerdo a las características mismas de los colores.
Michel Quenot en su libro El Icono, citando Trois études sûr l´icone, afirma: “Por
alguna intuición mística los iconógrafos adivinaron el secreto del espectro solar,
descubierto más tarde y percibieron todas las tonalidades del arco iris como
refracciones multicolores del único rayo de luz de la vida divina”2. El color es
altamente simbólico, se dirige a la sensibilidad a diferencia del dibujo que habla a la
razón.
- El blanco es la luz, es el color de la gracia y de la transfiguración que acontece en todo
icono y que representa por excelencia en el Icono de la Transfiguración del Señor. Es
por esto que el iconógrafo se consagra como tal al pintarlo.
- El rojo simboliza a la divinidad; rojo es el vestido del Pantocrator (es Dios) y el manto
de la Virgen (que ha sido llena del Espíritu).
- El azul, simboliza a la humanidad; azul es el manto del Pantocrator (pues ha sido
revestido de la humanidad), el vestido de la Virgen (ella es humana).
- El verde, complementario del rojo, es el color del reino vegetal, de la primavera, y de
la renovación. Situado entre el azul y el rojo, representa el equilibrio perfecto, la calma,
la ausencia de movimiento. Es símbolo de la regeneración espiritual. Es con frecuencia
el color de los profetas y de Juan Evangelista, anunciadores del Espíritu Santo.
- El marrón es el color del suelo, de las arcilla y del sembrado es resultado de una
mezcla de rojo, azul, verde y negro. Sugiere la degradación del vegetal que ennegrece la
tierra. Los iconos llenos de colores ocres que juegan con la luz, simbolizando una tierra
transfigurada. Es el color del sayal de los religiosos, símbolo de humildad y de pobreza.
- El negro, igual que el blanco es la ausencia o suma de colores, pero es negación de luz.
Evoca la nada, el caos, la angustia y la muerte, absorbe la luz sin restituirla, sin embargo
guarda la promesa de la aurora (como la noche). Es el color del hábito de los monjes
significando la renuncia a la vanidad del mundo; los condenados en el Juicio Final y los
diablos que también pueden ser rojos o marrones. Negra es la gruta en el icono de la
Natividad; la tumba de Lázaro; la gruta bajo la cruz; el Hades en el icono de la
resurrección.
6- Escritura del nombre de los santos y título del icono.
El icono no está terminado si no lleva el nombre del santo representado y el título, si
fuera pertinente. El nombre inviste de una presencia al icono, y se conecta también con
a oración de la invocación del santo por medio de su nombre (prática típica del
hesicasmo). El Nombre y el título pueden estar en las lenguas originales o en lengua
vernácula.
2 Op. cit., p. 140.
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En este punto es importante aclarar que el icono no se firma, pues como ya dijimos, éste
no busca revelar al artista sino al santo. Sin embargo, a raíz de problemas de
falsificaciones, los obispos de las iglesias de Oriente han permitido que los iconos
lleven el nombre del iconógrafo como signo de su autenticidad. Los monjes pueden
firmar delante, anteponiendo “Este icono ha sido realizado por las manos pecadoras de
xxx” y atrás debe graba el nombre en la madera; o bien se graba el nombre detrás
solamente.
7- Secado y barnizado
Una vez finalizado el icono, se debe dejar secar bien, los colores deben penetrar todas
las capas de levkas y asentarse bien, se lo contrario, al barnizarlo los colores se
correrían. El tiempo de secado depende del barniz que se vaya a utilizar. Si se barniza
con olipha (aceite de lino y secativos) se debe dejar un año de secado, éste es el método
usado antiguamente. Hoy también se usan otros barnices.
* Una vez terminado el Icono, algunos le agregan una “Riza” u “Oklad”. Esto es
herencia del siglo XVI, y empezó como protección, pues el humo de las velas ennegrece
las imágenes; y terminó usándose como decoración, muchas veces con incrustaciones de
piedras preciosas.
8- Bendición del icono.
El icono se debe bendecir durante la Misa, para esto es colocado sobre el altar antes de
comenzar el oficio. Describo brevemente la bendición:
- Antes de cantar el Gloria, el sacerdote pronuncia una oración de bendición, con los
brazos extendidos, pidiendo al Señor que bendiga el Icono y que lo revista del poder de
la curación y de repeler todo ataque del demonio, de tal manera que todos los que oren
con piedad ante él sean escuchados y alcancen la misericordia del amor divino y para
que sean templos de la Gracia Divina (recordemos que para la Iglesia de Oriente el
Icono es un sacramental).
- Sacerdote rocía el Icono con agua bendita.
- Sacerdote hace la señal de la cruz sobre el icono con el aceite bendecido el miércoles
santo – o con santo Mirón si se trata de la bendición de un Icono para el altar o para el
templo
- Sacerdote inciensa el icono, lo venera y lo besa mientras el coro canta el Tropario de
quien representa el icono, si hay más de uno, se canta el tropario del icono más
importante.
9- Oración
En las reglas del iconógrafo se dice que éste debe ser el primero en rezar ante su icono:
Reglas para el Iconógrafo:
1- Antes de comenzar a trabajar haz el signo de la Cruz en silencio y perdona a tus
enemigos.
2- Sígnate varias veces durante el trabajo para fortificarte espiritual y físicamente.
3- Evita toda palabra inútil, guarda silencio y guarda tu espíritu de la distracción.
4- Ora especialmente a Aquel de quien pintas el rostro. El estará cerca de ti.
5- Cumple con cuidado cada detalle de tu Icono, como si trabajases ante el mismo
Señor.
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6- Cuando dibujes o pintes extiende tus manos interiores hacia el Señor y pídele
consejo.
7- No sientas celos del trabajo de otros iconógrafo. Su éxito es el tuyo.
8- Al terminar, agradece al Señor su misericordia, porque te ha acordado la gracias
de pintar Imágenes Santas.
9- Sé el primero en orar ante tu Icono.
10- Si lo das a otro dile que debe ser bendecido y colocado en el altar durante un
oficio litúrgico.
11-No olvides nunca: la alegría de expandir los Iconos en este mundo, la alegría del
trabajo propio del iconógrafo, la alegría de dar a los Santos la posibilidad de
resplandecer a través de su Icono, y la alegría de estar en unión con el Santo
cuyo rostro pintas.
12- Tampoco olvides: Que tú serás la gloria del Señor por tu Icono; que expandes la
gloria del Santo cuyo rostro pintas; que comulgas en la gloria del Señor con tu
Icono; que cantas la gloria del Señor con tu Icono.
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Descripción de un icono: El Icono de la Crucifixión.
Este icono es copia de aquel que fue realizado en el siglo IX por la escuela de
Constantinopla y que ahora se encuentra en el Museo Bizantino de Atenas.
La mayoría de los iconos de la Crucifixión no llevan la inscripción “Jesús de Nazaret”
sino la de “El Rey de la gloria y de los ángeles” siguiendo la expresión de san Pablo (1
Co 2,8). Además, en la Liturgia se reza “por su muerte ha vencido a la muerte”. Todo
esto se muestra en la tradición iconográfica al representar el cuerpo de Cristo en la
cruz, no como torturado, herido, anonadado, sino intacto y glorioso, pues representan al
Dueño de la Vida. Su vestidura es blanca como en la transfiguración.
La cruz siempre se encuentra en el centro de la composición, en un equilibrio perfecto.
Ésta se erige en el Monte Gólgota (espacio sagrado considerado en la tradición
bizantina como el centro del mundo). La cruz está anclada en el centro de la tierra en el
omphalos (ombligo) del mundo, la oscura gruta en la que reposa el cráneo de Adán. La
cruz en el centro del universo figura como eje del mundo en el que convergen los tres
niveles cósmicos: el de lo alto (Cielo), el nuestro (la Tierra) y el de abajo (los Infiernos)
donde hunde sus raíces el árbol de la salvación. El hombre encuentra su principio vital
en estos dos centros: el Gólgota y la Cruz
Cristo da su vida en el centro de la cruz: el cosmos en su totalidad participa de su
muerte-resurrección. El cuerpo de Cristo es alargado y se encuentra ligeramente
inclinado hacia su Madre. Con los ojos cerrados se transmite que está verdaderamente
muerto, pero su muerte no comunica angustia y desesperación, sino paz, comunión y
dignidad. Su rostro inclinado deja adivinar un sueño profundo (“La vida está dormida y
el infierno ruge de espanto” oficio del Sábado Santo). La sangre del costado de Cristo
se desliza desde su costado abierto sobre el cráneo del representante de la humanidad
que de esta manera reencuentra la Vida.
9
La Santísima Virgen María se encuentra al lado de su Hijo, en plena común con su
dolor. Su cabeza inclinada indica su total obediencia a Dios. Al otro lado se encuentra
san Juan evangelista, el discípulo amado, absorto en la meditación. Por encima de la
cruz, a cada lado, se encuentran dos ángeles que llevan los elementos de la tortura de
Cristo: una lanza y una esponja con vinagre. Al fondo del icono aparecen las murallas
de Jerusalén, significando que Cristo ha sido crucificado fuera de su tierra y rechazado
por los suyos.
Iconos más "sonados"
La Crucifixión
10
La Virgen de la Ternura
La Virgen del Portal
11
La Virgen del Monte Carmelo
La Virgen del Signo
12
San Juan Bautista

jueves, 9 de febrero de 2012

Ensayo #3 - Acerca de lo social


De: Moisés Romero Solorio
México D.F.


EL SER HUMANO COMO OBJETO MISERABLE DE PRODUCCIÒN DENTRO DE UN ESQUEMA POLITICO- SOCIAL.
Introducción.
Hoy en día es fácil darnos cuenta de la terrible desigualdad social en la cual vivimos, donde hemos sido privados de la libertad y nuestro derecho natural de poder alcanzar la felicidad supliéndolo por una idea donde nos vemos como maquinas que producen y reconociéndonos incluso muchas veces menos que otros que tienen recursos y un lugar en los parlamentos, esto, nos lleva a una terrible resignación como si se tratase de una situación absoluta en la cual no somos concebidos como hombres sino como objetos de explotación y esto provoca a que muchas personas mueran sin siquiera poderse cuestionar el porqué de su existencia ni que pudieran hacerse las preguntas elementales de aquel que quiere conocer el sentido de la vida ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo? Y ¿adónde voy?;  por eso es muy importante hacer una reflexión histórica, tratando de rescatar desde lo más básico y elemental que es el concepto de hombre y poder ver cuales sistemas han resultado insipientes dentro de la historia de la humanidad para al final poder proponer un nuevo modelo que abarque todas las dimensiones humanas y nos regrese nuestra dignidad; debemos de enfocarnos en ver los ideales que existían en la antigüedad pero que también poseían errores pero no a tal grado como los actuales donde la humanidad queda reducida a cifras y términos de pérdidas y ganancias. Debemos rescatar el valor del ser y sobre todo recobrar nuestro papel en la vida, reconociéndonos como hermanos lo que traería por consecuencia una vida buena y plena. Dios como principio y gobernante de todo debe tener un papel fundamental dentro de nuestro desarrollo como aquel quien promueve al ser humano no a un delimitado número de individuos.
Los seres humanos tendemos a torcer y suprimir nuestros fines haciendo de ellos algo tan simple y estúpido como el hacer dinero o impresionar a los demás, siendo que el hombre se encuentra en el mundo para realizarse por medio del amor que implica el servicio a los demás de manera desinteresada y nos lleva al fin último que es el conocimiento de la Verdad plena que es Dios.

Definición de términos. (Una dialéctica histórica del hombre.)
Para empezar mi trabajo es necesario poder comprender el titulo, no solamente en un sentido subjetivo o tratar de interpretarlo mediante nuestro conocimiento personal, el cual muchas veces esta empapado de nuevos conceptos que difieren de los clásicos, los cuales siempre estaban a favor de un sincero y puro bienestar de la especie humana, tratando de mantener un punto prudente en la tierra, para que no cayéramos en una vida miserable sino que viviéramos como lo decía Aristóteles ‘’una vida buena’’.
Comenzare definiendo el concepto de ser humano el cual está compuesto por dos palabras; la primera de ellas es el verbo ‘’ser’’ que la metafísica ya olvidada por los modernos nos sugería de una manera muy benevolente y justa, porque nos ponía a la altura de todos los demás dentro de nuestra especie, nos hacia capaces de reconocer que gozamos de la misma jerarquía ontológica todos los hombres, haciéndonos a todos iguales en cuanto a valor como seres pero diferentes en cuanto a nuestras cualidades; la otra palabra es la de ‘’humano’’ el cual es una palabra muy extensa, pero haciendo un brevísimo resumen podríamos definirlo como un animal en cuanto a que es un cuerpo animado, que posee facultades de naturaleza animal como lo son los apetitos volitivos, la memoria y necesidades básicas de todo ser vivo. Pero dentro de esta naturaleza que aparentemente es animal existe algo más profundo, que tiene un valor incalculable y único comparado con el resto de la creación el cual es la existencia intrínseca de un alma racional; no es solamente un alma referida a un principio de movimiento sino es algo más profundo que lo podemos definir de la siguiente manera “El alma se compone de dos partes: una que posee en sí misma la razón y que encierra el fin mismo al que debe aspirarse, la otra que obedece a la razón y a la que pertenecen las virtudes que constituyen al hombre de bien. La razón, a su vez, se divide en especulativa y práctica, siendo preferible escoger las actos que pertenecen a la parte naturalmente superior.”[1] Podemos descubrir a un hombre que aspira algo superior es decir que se esfuerza por conseguir un fin en el cual encuentra un bienestar, pero, para alcanzar este fin es necesario que el hombre se realice como tal mediante una actividad que muchos miran con temor llamada “trabajo”; este término muchos estudiosos lo relacionan con cualquier actividad que implique un esfuerzo aunque sea mínimo, incluso algunos neoliberales lo consideran de manera sarcástica como el “pasar de la potencia al acto” [2].
El trabajo ¿ bendición o maldición para el hombre?
La palabra trabajo en la antigüedad se consideraba o relacionaba con una tortura en Grecia que se le llamaba “tres palos “ ( de ahí también deriva su origen etimológico) que consistía en azotar de manera tortuosa a los esclavos para que realizaran una tarea específica; podemos ver en el sentido profundo que el trabajo se concibe como una tortura, como algo que debemos de realizar en contra de nuestras voluntades, de cierta manera y en cierta parte tiene razón esta concepción de la acción de trabajar, porque a lo largo de la historia el hombre ha sido obligado a realizar trabajos en contra de su voluntad los cuales la mayoría de las veces no le genera ninguna satisfacción sino que al contrario genera mucha pesadez; pero también  existe la otra parte donde el trabajo es como una manera de superarnos y de conseguir un fin mediante el esfuerzo y la voluntad, entre pocas palabras es un término muy ambiguo.
Las siguientes palabras son objeto miserable la cual es un término contrario a ser pleno ( donde encontramos el estado optimo del hombre); cuando hablamos de un hombre que experimenta miseria es porque algo lo priva del bien o la felicidad a la que todos los hombres tenemos como fin último, porque, este término aplica para aquella persona que está destinada a la tristeza, al fracaso, al dolor etc.. En los sistemas políticos parece como si se tratara de aplastar siempre a una clase social, como si se intentara introducir en una vida miserable a algún grupo de personas, incluso, aunque parezca sorprendente , sistemas basados en la virtud como lo es el de Aristóteles condena a la miseria a una clase social : a los esclavos “Algunos esclavos lo son por naturaleza, ya que hay seres que desde el momento en que nacen están destinados a obedecer y otros lo están para mandar, porque ambos elementos, la obediencia y la autoridad, se encuentran en todo conjunto que aspire a un resultado común, con razón se puede sostener que hay esclavos y hombres libres que lo son por obra de la naturaleza. El hombre está formado por un alma que le sirve para mandar, y un cuerpo que le sirve para obedecer, en los hombres corruptos suele dominar el alma sobre el cuerpo, que es lo contrario a la naturaleza “[3] pero incluso dentro de esta descripción donde se le condena a un grupo determinado de personas a la carencia perpetua, como si fuera una lucha donde el poderoso pudiese decidir sobre el futuro de otras personas igual a él, lamentablemente la vida es de esa manera, para poder tener reconocimiento social la gran mayoría de las veces implica aplastar a otros o ponerte al mando de otras personas; a una primera impresión suena muy cruel pero basta con darnos cuenta de que existe un orden jerárquico en todo, donde algunos deben mandar y otros solamente obedecer, si no existiera ese orden no podríamos concebir una sociedad o algún sistema donde todos mandaran o que todos obedecieran, debe de haber una jerarquía incluso desde la familia que aprendemos a obedecer. El problema postmoderno no radica en el mandar o en el obedecer, sino en la completa ‘’cosificación’’ de la raza humana, donde lejos de querer mantener un orden se intenta el bien egoísta de unos cuantos costando la miseria de muchos miles, esperando el milagro del capitalismo que consiste en que los menos afortunados puedan vivir del descomunal desparrame económico de los poderosos “La política monetaria induce a los poseedores de la riqueza a realizar ajustes en sus carteras de activos financieros y físicos, que a su vez inciden sobre el ingreso y el empleo. También el nivel de precios podría verse también afectado”[4] teniendo como resultado un deprimente abismo social entre las clases, por eso el nombre de ‘’objeto miserable de producción ’’ donde hemos pasado de ordenar y mandar a un nivel aun mas utilitarista que es el de producir y vender en donde los menos afortunados son los que tienen que producir y parece paradójico pero ellos mismos son los que acaban comprando las mismas cosas que consumen por lo tanto es algo absurdo.
Todo este teatro se lleva a cabo dentro de un sistema político- social, comenzare definiendo que es la política donde el hombre toma el papel de un ‘’animal político’’ es decir aquel que se desarrolla en una ‘’polis’’ es decir en sociedad y que por lo tanto siente la necesidad de comunicarse con los demás "El por qué sea el hombre un animal político, más aún que las abejas y todo otro animal gregario, es evidente. La naturaleza - según hemos dicho - no hace nada en vano; ahora bien, el hombre es entre los animales el único que tiene palabra."[5] Y ese ser político no puede desarrollarse solo sino necesita de una comunidad “Es pues manifiesto que la ciudad es por naturaleza anterior al individuo, pues si el individuo no puede de por sí bastarse a sí mismo, deberá estar con él todo político en la misma relación que las otras partes lo están con su respectivo todo. El que sea incapaz de entrar en esta participación común, o que, a causa de su propia suficiencia, no necesite de ella, no es más parte de la ciudad, sino que es una bestia o un dios"[6]  podemos descubrir en estos textos que he citado que el hombre es un ser político social y se desarrolla en una estructura donde parece inseparable el binomio sociedad- política porque una depende de la otra y viceversa; Trayendo a nuestros tiempos esa definición concebimos a la política como aquel poder que rige y organiza a la sociedad, por lo tanto si esta falla o se muestra incompetente las repercusiones en la sociedad se harán notar.
Lo más triste de la relación política-sociedad en el encabezado de mi título es el completo desinterés del gobierno( entendiendo por gobierno a los representantes de toda esa polis ) por mantener un orden y promover una vida “buena” para sus ciudadanos en general dejando la ganancia en manos de algunos pocos, como lo observamos actualmente : “El neoliberalismo propende que se deje en manos de los particulares actividades que antes realizaba el Estado, en esa dinámica se privatizan empresas públicas, se abren las fronteras para mercancías, capitales y flujos financieros y se reduce el tamaño del Estado.”[7] Incluso podemos experimentar un absurdo ataque de aquellos quienes debían mantener el orden y promover el bien de sus ciudadanos que tratan enriquecer a una nación la cual aplasta a sus ciudadanos y beneficia a unos terceros que son desconocidos  con políticas como las siguientes que se llevan a cabo actualmente:
  Políticas monetarias restrictivas: Aumentar tasas de interés o reducir la oferta de dinero. Con ello disminuye la inflación y se reduce el riesgo de una devaluación. No obstante con ello se inhibe el crecimiento económico ya que se disminuye el flujo de exportaciones y se perpetúa el nivel de deuda interna y externa denominada en monedas extranjeras. Así mismo, se evitan los llamados ciclos del mercado.
  Políticas fiscales restrictivas: Aumentar los impuestos sobre el consumo y reducir los impuestos sobre la producción y la renta; eliminar regímenes especiales; disminuir el gasto público. Con ello se supone que se incentiva la inversión, se sanean las finanzas públicas y se fortalece la efectividad del Estado. No obstante no se distingue entre los niveles de ingreso de los contribuyentes, donde unos puede pagar más impuestos que otros, y se grava a las mayorías mientras que se exime a las minorías, deprimiéndose así la demanda, si bien se busca apoyar la oferta, buscando el bienestar de toda la sociedad. Tampoco se reconoce que el gasto público es necesario, tanto para el crecimiento como para el desarrollo (comparar históricamente ejemplos de países industrializados); para la protección de sectores vulnerables de la economía y la población; y para la estabilidad social y económica en general.”[8]
Todo suena contradictorio ¿ no es así? , pero resulta que este problema donde el hombre se muestra como un objeto de ganancias para los gobiernos ( que en realidad la mayoría de las veces son unos cuantos ) no es nuevo, sino que se ha ido gestando a lo largo de toda la historia, a continuación veremos detalladamente ese problema.

Preámbulo histórico.
Antes que nada me gustaría dar un breve recorrido por la historia del hombre; donde desde su origen en el mundo como criatura pensante ha sentido la enorme necesidad de organizarse y de ponerle un valor al esfuerzo que realiza en su trabajo, no sería concebible en estos tiempos poder imaginar a una persona que trabaja sin recibir ningún estimulo económico porque estamos sumidos en una terrible maquinaria donde, las maquinas no solamente tienen bisagras y usan aceite sino que ahora se puede hablar de maquinas que son de carne y hueso las cuales somos nosotros mismos.
Esta falsa concepción utilitarista del trabajo no es nueva, pero hoy más que nunca se ha ido concentrando de una manera perversa y espantosa la cual descubriremos más adelante por lo mientras comenzare dando un preámbulo de la historia económica, donde el hombre es el principal protagonista de esta historia sin fin donde produce y compra cayendo como dirían los antiguos griegos en un “dialelo” donde no se puede reconocer un inicio ni una finalidad sino únicamente pura inmediatez en cuanto a la manera de producir y trabajar.
La conferencia del filosofo Jacinto Choza que tuvo lugar el año pasado en la universidad “ ITAM” tuvo como fundamento las mujeres y las ganancias lo cual me lleva a la reflexión que la historia a pesar del cambio cultural que experimente siguen algunos parámetros como si estuviesen inmóviles, únicamente se actualizan y se adecuan a las épocas como lo son los ya mencionados. En el paleolítico las mujeres eran estimadas y codiciadas por su capacidad de fertilidad, puesto que en esta época el éxito de un clan o de una tribu se media en el aumento de la población porque era difícil sobrevivir, pero, a final de cuentas es la misma historia de concebir a un ser humano como un instrumento para conseguir un fin, sin importar su dignidad, su sentir, su pensamiento, etc.. como actualmente lo experimentamos en el llamado ‘’neoliberalismo’’ el cual de libre no tiene nada, porque es la misma maquinaria donde el hombre es un medio para conseguir el éxito de una institución ( porque no podemos hablar de conseguir el bien ) y su esencia como ser racional o dicho en términos cartesianos ‘’res cogitans’’ queda reducida a cenizas en el caso de los obreros, en otros casos si el individuo posee un buen nivel de estudios y muy buena suerte puede conseguir un trabajo donde toda su capacidad infinita de pensar, sentir, imaginar, reflexionar, desear y co crear tendencializada a un fin determinado o a solo una rama en especifico donde tiene que trabajar toda su vida analizando o vigilando un objeto el cual lleva por fin el consumo y por ende la generación de ganancias.
En el neolítico podemos encontrar una evolución en los modelos y formas de producción, porque en esta etapa paso el hombre de ser nómada a convertirse en sedentario, pero al suceder esto se transformó toda su visión, porque, era necesario que se debiera preocupar por cómo sobrevivir, no bastaba con estirar la mano y degustar de un delicioso fruto, sino que ahora era una necesidad el producir por medio del trabajo. Rousseau intentó demostrar el mal que el hombre obtuvo al momento en que tomó un trozo de tierra y dijo que era de él, porque sobrevinieron problemas mayores que la pro creación, poniendo a aquellos que organizaban o dirigían las tribus en graves aprietos porque ahora no solamente debían preocuparse por cómo sobrevivir sino como conquistar y tener más territorios. En esta época lo más valioso era la producción de granos;  teniendo en cuenta que era lo novedoso en esa época ( el hombre siempre se deja llevar por lo novedoso aunque sea muchas veces una completa estupidez) se comenzó a tomar esclavos de las pequeñas guerras que tenían para la recolección de los mismos campos, pero tomando un criterio perverso e inhumano para esos nuevos esclavos en donde la regla era “un esclavo debe producir más de lo que consume” que podemos compararlo de manera muy sencilla con el siguiente modelo keynesiano :
  • Liberalización: Tanto la liberalización para el comercio como para las inversiones se supone que incentivan tanto el crecimiento como la distribución de la riqueza, al permitir:
  1. una participación más amplia de agentes en el mercado (sin monopolios u oligopolios),
  2. la generación de economías de escala (mayor productividad),
  3. el aprovechamiento de ventajas competitivas relativas (mano de obra barata o potentes infraestructuras, por ejemplo),
  4. el abaratamiento de mano de obra y servicios (al reducirse costos de transportación y salarios)
  5. el aumento en los niveles de consumo y el bienestar derivado de ello (en general aumento de la oferta y la demanda en un contexto de «libre» mercado, con situaciones de equilibrio y utilidades marginales)”[9]
Al parecer parece que hoy en día vivimos en el paleolítico donde un país como Estados Unidos decide atacar otra tierra como Irak, pero esta vez no por granos ( que era el oro molido del paleolítico) sino ahora por petróleo, y después de este ataque esclaviza a todo el pueblo iraquí haciendo que ellos produzcan el propio petróleo que consumen, con un pago miserable tratando de que no sobrepase su manutención ante lo que generan anualmente de ganancias en crudo.

El problema de ver al hombre como objeto de producción se sigue presentando en esa era, donde ahora los afectados son los esclavos y son tratados con mayor nivel de deshumanización ( veremos que entre más avanza la historia del hombre se convierte en un ser más deshumano en cuanto a su ambición de obtener ganancias) donde el precio de algo material como lo son los granos se pone por encima de sus propias vidas, volviendo al hombre como un objeto de quinta categoría cuya finalidad es producir granos para generar ganancias a una familia de patriarcas de la tribu.
La culpabilidad no recae en el pueblo que sigue a esa tribu sino en la estructura política que quiere tener un control en cuanto a poder social.
En la era paleolítica la guerra se muestra como un negocio rentable, el cual necesitaba de hombres dispuestos a morir en batalla cuya paga era ni más ni menos el poder vivir en esa comunidad y tener derecho a una alimentación limitada.
En la era antigua surgen las clases sociales de una manera mucho más marcada, comienzan a hacerse clases de personas poderosas cuya única finalidad era disfrutar del trabajo de los demás, comienzan a formarse focos de miseria y la esclavitud domestica para aquellos quienes podían pagar. La esclavitud como tráfico de personas se hace rentable y se convierte un negocio vender a los hombres como si fuesen palomillas o marranos, algunos datos históricos marcan que en Egipto nace la contabilidad y se han encontrado vestigios de las primeras monedas, podemos notar la existencia de un sistema monetario. Ahora el dinero comienza a ser la medida de todo, esa novedad por la cual hasta seres humanos pueden comprar (actualmente no es la excepción), el comercio nace y con el comienzan a crearse las clases aristócratas; que en aquellos días eran los comerciantes. La producción y el trabajo ahora tenían precio, esto trajo como consecuencia que los dueños de esclavos tuvieran trabajando por larguísimas horas a los esclavos sin derecho alguno e incluso si llegaban a morir compraban otro como si fueran desechables.
Al eliminarse los problemas del paleolítico y el neolítico la belleza como estética de la mujer comenzó a ser admirada y en esta época la prostitución se hace un modo de vida, donde la mujer se vende como producto y gana a cambio de eso dinero que puede cambiar por alimentos o productos básicos.
Ante estos gobiernos tiránicos que comienzan a surgir los cuales muestran una completa indiferencia ante la miseria de su pueblo y una ambición terrible de ese nuevo invento llamado dinero con el cual tienen acceso a cualquier cosa, surge una corriente de nuevos pensadores llamados hoy en día “humanistas” los cuales tratan de recobrar el significado del hombre frente a todas estas adversidades y sublimarlo de tal manera que plantean un dilema como si ellos fueran dioses, es decir tratan de organizarse de la mejor manera para que puedan vivir como los dioses sin ningún tipo de carencia; en este intento filósofos como Aristóteles declara y denuncia abiertamente a estas estructuras de gobierno que no tienen ninguna finalidad más que hincharse las bolsas con lo que las personas producen, critica a estas personas de la siguiente forma: “La tiranía, por su parte, se conserva de dos modos en extremo contrarios. Uno de éstos es el método tradicional y al que se ajustaban la mayor parte de los tiranos en el ejercicio del poder, despuntar a los que descuellan y suprimir a los de ánimo indómito; no permitir las comidas en común, ni las asociaciones, ni la educación ni nada semejante, antes bien precaver todo aquello de que suelen engendrarse estas dos cosas que son la grandeza del espíritu y la confianza del individuo en sí mismo; ni tampoco permitir la formación de escuelas ni otras agrupaciones intelectuales, sino emplear todos los medios con el fin de que todos los ciudadanos se desconozcan unos a otros lo más posible. Deberá también obligar a todos los ciudadanos a mostrarse siempre en público, con el fin de que no le pase inadvertido nada de lo que los súbitos puedan hacer o decir, procurando que los ciudadanos se calumnien unos a otros, los amigos choquen entre ellos, el pueblo lo haga con las clases superiores y los ricos entre sí. Es además el tirano amigo de hacer la guerra con el objeto de tener ocupados a los súbditos y que tengan siempre la necesidad de un caudillo.”[10]
Aristóteles divide las formas de gobierno en puras e impuras, que son las deformaciones de las formas puras, según persigan el interés de uno o muchos. Así, encuentra dentro de las formas puras de gobierno:
  • La Monarquía: que es el gobierno de uno sólo.
  • La Aristocracia: que es el gobierno de una minoría conformada por hombres de bien.
  • La República: que es el gobierno de la mayoría
Y dentro de las formas impuras, están:
  • La Tiranía: que es la que tiene como fin el interés personal del monarca.
  • La Oligarquía: que es la que tiene como fin el bien personal de los ricos.
  • La Demagogia: que tiene como fin el bien particular de los pobres.
En aquellos tiempos se tenían gobiernos tiránicos donde el bien era de los gobernantes y sus familias pero a pesar de este hermoso delegado de situaciones que nos hace Aristóteles, no todo era felicidad, porque únicamente los ciudadanos eran los que tenían valor en la sociedad, y bien ¿Quiénes eran los ciudadanos?  El ser ciudadano no depende del domicilio, ya que esclavos y extranjeros también poseen uno, tampoco proviene del derecho de entablar una acción jurídica, porque esto pueden hacerlo las personas que no son ciudadanos, la característica distintiva del ciudadano es que este goza de funciones políticas y judiciales, tanto como juez o magistrado, es decir que posee libertades políticas. Dentro de la categoría de los ciudadanos, hay una división entre Ciudadanos incompletos: que son aquellos que aún no han llegado a la edad de inscripción cívica; y Ciudadanos jubilados: que son los ancianos que ya han sido borrados de la inscripción cívica.” [11]
Como podemos ver a pesar de grandes pensamientos ‘’humanistas’’ el hombre tiende siempre a acomodarse por así decirlo y aunque se promueva la dignidad humana, esta sería para unos pocos, porque la existencia de una clase que trabaje de manera desmedida y jamás sea escuchada siempre estará presente.
Dentro de todo este sistema solo los ciudadanos y aquellos que poseían un status social era quienes tenían un peso como seres humanos, en el caso de los esclavos, de los extranjeros, mujeres y niños no había derecho alguno; estaban obligados a trabajar, obedecer y producir como si fueran bestias del campo, aquí podemos ver un claro ejemplo de que aunque se ha querido alcanzar una plenitud en el pensamiento humanista siempre los hombres tenemos una tendencia a ‘’acomodarnos’’ la que nos lleva a subyugar a otros y tenerlos bajo el estrado de nuestros pies y siempre ver por los nuestros, donde el único error del hombre es “haber nacido” en un determinado esquema o contexto social.
Después de la edad antigua sigue era de los monacatos o por algunos mejor conocida como la edad media; este lapso de tiempo dentro de la historia es considerado para algunos una etapa de oscurantismo y para otros como un esplendor en todos los aspectos, en esa época la corona y la iglesia gobernaban gran parte de Europa y dentro de este contexto surgen las llamadas ordenes mendicantes las cuales obtenían sus ganancias principalmente de los talleres que organizaron llamados “gremios” que consistía en la realización de algún producto para su venta al público, pero en estos gremios se ve el ejemplo de lo que ahora podemos llamar empresas privadas, sus trabajadores principalmente en el aspecto de mano de obra eran los frailes menores a quienes se les pagaba con comida y no tenían derecho a nada, ni siquiera de progresar dentro de sus ordenes, en cambio, aquellos priores corruptos e injustos que muchas veces venían de familias acomodadas  y se enriquecían de esta manera (también por los prestamos y los créditos que otorgaban ) provocando que existieran las clases burguesas y pequeños feudos más tarde donde la ganancia quedaba dentro de unos cuantos y de nuevo los frailes quienes eran los encargados de producir no recibían ningún tipo de estipendio ni de gratificación, incluso muchos de ellos entraban a las ordenes por medio de encomiendas donde los regalaban prácticamente desde pequeños sin tener los mismos derechos de los demás.
Este sistema se mantuvo por muchos años hasta la llegada de la revolución industrial y el cambio al sistema capitalista; vino en ese entonces una crisis mundial, para que los nuevos gobiernos los cuales muchos ya no eran de monarquía absoluta progresaran y tuvieran un nuevo lugar en la nueva sociedad. Estos sistemas tenían por principio la dignidad política por trabajar antiguamente, pero, ahora con la llegada de las maquinas tomaron un rechazo a los trabajadores que eran más lentos y costaban más caros que las maquinas por lo que optaron a bajar de manera alarmante los salarios bajo la amenaza de que si no aceptasen  serían despedidos. La clase obrera trabajaba jornadas de 12 o 14 horas por salarios que apenas y les alcanzaba para comer, los que no tenían trabajo debían resignarse a la miseria porque el sistema capitalista es un sinónimo de producción; el valor en la sociedad ya no te lo da el ser humano o ser ciudadano sino el cuanto ganas y cuanto produces creando un enorme vacío existencial en aquellas personas que sentían alguna clase de necesidad y sobre todo que se experimentaban limitadas.
Un nuevo sistema como el capitalismo arranca completamente todos los valores humanos, el hombre es reducido simplemente a números y su capacidad de trabajar es reducida a utilitarismo como podemos apreciar en lo que proponía Keynes ante los ‘’retos’’ de la producción donde casi de manera profética nos anuncia lo que hoy vivimos; es decir en una sociedad donde el  nivel de desempleo es muy grande y los pocos salarios que hay son muy mal pagados;“Keynes vio que el nivel salarial tendía a subir (desde donde quiera que hubiese estado) cuando el empleo era casi pleno, subiendo quizá más rápidamente mientras más fuerza tuvieran los sindicatos.  En forma contraria los salarios monetarios tenderían a bajar cuando el desempleo fuera extenso quizá más rápidamente mientras más débiles fueran los
sindicatos y mayor el nivel de desempleo. Pero en cualquier momento y lugar dado, el nivel de tasa de salarios monetarios era, más o menos "automáticamente determinado". Como el salario monetario no era absolutamente rígido, sus variaciones a lo largo del tiempo podrían afectar algo los niveles de otras variables. Pero aparte del efecto sobre el nivel de precios, los cambios inducidos adicionales serían pequeños ya que la especulación tendía a estabilizar el tipo de interés y la demanda de inversión era solo moderadamente sensible a aquellos
Cambios en el tipo de interés que en efecto ocurrían. A todos los fines prácticos, se podría hablar del sistema económico como si tuviera un "equilibrio" aún cuando el empleo pudiera ser menos que pleno”[12]

Ahora no solo vivimos en una época donde se trabaja para algún grupo de hombres millonarios, sino estamos en un nuevo sistema que muchos llaman keynesianismo y de otra manera más coloquial neoliberalismo, donde todo está en base a la producción, a compra y demanda de objetos, al desarrollo de las empresas particulares las cuales se tendría supuestamente que ver reflejada en el progreso del gobierno bajo el ideal aristotélico de progreso en base al bien común “La obra común de todos los ciudadanos es la prosperidad de su estado, sin importar las diferencias de los destinos de sus actos, así, la virtud del ciudadano se refiere exclusivamente a la relativa al estado, pero como este se encuentra revestido de diferentes formas (según el tipo de gobierno que adopte), la virtud del ciudadano no puede ser nunca una, al contrario de la virtud del hombre de bien, que es una y absoluta , entonces, es lícito que la virtud del ciudadano sea distinta que la del hombre privado.”[13] Pero ahora no solo experimentamos que la empresa privada se enriquece de manera desfavorable sino que las ganancias son arrastradas por empresas extranjeras las cuales provocan una terrible fuga de dinero y hunden aun más a los países donde estas se establecen provocando un fenómeno que conocemos como globalización.
La globalización es aquel fenómeno donde el hombre pierde todo tipo de identidad, las naciones pierden fronteras y los poderosos son unos pocos quienes establecen la manera de pensar de todos, la manera de ser, de vestir, etc.. aquí vemos que el concepto de ‘’ser humano’’ se ha perdido, ahora lo podemos llamar ganancia o perdida, en pocas palabras y de manera muy triste podría afirmar que el concepto de hombre ha muerto.
“La globalización en sí misma es un proceso continuo y dinámico, que desafía las leyes de los países en su forma de regular el funcionamiento de empresas y el comportamiento económico de los individuos a nivel internacional que, si bien pueden dar trabajo a la mano de obra desocupada o ser los contratados, también pueden beneficiarse de irregularidades y debilidades subsistentes en un determinado país.”[14]
En un proceso practico, podríamos determinar que cualquier interés por parte de la estructura socio-política de bienestar al pueblo queda descartada, es más, experimentamos una profunda miseria y una terrible confusión al no saber de que sirve ese proceso desmesurado de riquezas si nunca pueden llegar al pueblo, incluso el sistema de globalización ha hecho de la producción del hombre una terrible miseria dándole únicamente ganancia para poder comer como lo ha hecho a lo largo de la historia pero ahora es peor, porque la cuestión está entre decidir si trabajamos o perecemos en una terrible miseria, ya no hay posibilidad de elegir, únicamente indignarnos a que nuestra decisión del cómo vivir sea tomada por otras mentes cuyo fin es enriquecerse y tomar por asalto a un pueblo indefenso que en alguna época histórica puso su confianza en los hombres, olvidando que somos seres fuertemente inclinados al pecado lo cual, provocó que se abusará no ahora de un grupo de individuos o esclavos de guerra , sino de naciones enteras y millones de personas. Para probar finalmente mi hipótesis del hombre como un miserable objeto de producción veamos lo que las cifras relativamente actuales nos revelan: “Desde 1981 al 2001, de acuerdo a figuras del Banco Mundial, el número de personas que viven con un dólar o menos de ingreso al día se ha disparado  en términos absolutos de mil quinientos millones de personas a mil novecientos millones. Al mismo tiempo, la población del mundo aumentó. Así pues, en términos porcentuales el número de tales personas aumento en los países en desarrollo de 40% a 20%. de la población.  Con las mayores disminuciones teniendo lugar en las economías que han reducido mas las barreras al comercio e inversión. Sin embargo, algunos críticos advierten que sería conveniente usar medidas más detalladas de la pobreza”[15].
¿Una posible solución?
Algunos sistemas que han querido suplantar el capitalismo como lo son el marxismo, se ha demostrado que fueron un completo fracaso de nuevo se cae en el beneficio de unos pocos y el utilitarismo de muchos; pero es muy interesante el ver que el fracaso radica principalmente en el ámbito ético- religioso, cuando eliminamos a Dios de nuestras vidas quedamos a la deriva de nuestras pasiones desordenadas como si nada tuviera limite o no fuéramos nunca a recibir castigo, esto pasó en el marxismo , que, como no poseía un sistema religioso el volverse tirano era lo más fácil del mundo y tuvo como consecuencias las terribles muertes en Rusia en el periodo Estalinista, podemos dar una solución novedosa y más completa lo que algunos autores denominan “ el cristiano marxismo” que es una forma de comunismo religioso basado en el cristianismo . Es una teoría teológica y política basada en la opinión de que las enseñanzas de Jesucristo, obligar a los cristianos para apoyar el comunismo como sistema social ideal. Aunque no hay un acuerdo universal sobre la fecha exacta en que el comunismo cristiano fue fundado, muchos comunistas cristianos afirman que la evidencia de la Biblia sugiere que los primeros cristianos, incluyendo los Apóstoles , creó su propia sociedad comunista pequeños en los años posteriores a la muerte y resurrección de Jesús . Como tal, muchos defensores del comunismo cristiano sostienen que fue enseñado por Jesús y practicadas por los mismos Apóstoles.
“Comunismo cristiano puede ser visto como una radical forma de socialismo cristiano . Comunistas cristianos pueden o no estar de acuerdo con varias partes del marxismo . Por lo general, no está de acuerdo con los puntos de vista antirreligiosos en manos de marxistas secular, pero estoy de acuerdo con muchos de los aspectos económicos y existenciales de la teoría marxista, como la idea de que el capitalismo explota a la clase obrera mediante la extracción de plusvalía de los trabajadores en forma de beneficios y que el trabajo asalariado es una herramienta de recursos humanos alienación que promueve la autoridad arbitraria e injusta. Comunismo cristiano, como el marxismo, también sostiene que el capitalismo fomenta los aspectos negativos de la naturaleza humana, sustituyendo los valores como la misericordia, la bondad, la justicia y la compasión en favor de la codicia, el egoísmo y la ambición ciega. “[16]
Conclusión
Podemos afirmar que el trabajo no es un castigo como algunas personas creen, porque es la actividad con la cual Dios nos bendice al hacernos co creadores con él y poder transformar y administrar la naturaleza que él nos ha regalado, pero , nuestra tendencia al pecado nos hace separarnos más y más del ideal de trabajo, haciendo de él una practica esclavicista donde algunos pocos obtienen beneficios de muchos millones, mediante su sometimiento y humillación a tal grado que solo vivan para “sobrevivir” sin llevar a cabo ninguna acción propia del hombre como lo es pensar y disfrutar de la vida; algunas soluciones que han dado han fracasado por ser insipientes al tema de Dios, pero cuando observamos el ideal de Cristo podemos encontrar una estructura político- económico perfecta en donde se le quita a mi encabeza la palabra objeto miserable y se sustituye por la palabra hombre la cual tiene tras de sí un enorme termino de dignidad y lo lleva a una invitación de encontrar la felicidad en este mundo.








Bibliografía.
Aristóteles. Obras Completas. Madrid: Editorial Gredos
AGUILAR MONTEVERDE, Alonso. Globalización y Capitalismo. México: Plaza & Janés, 2002,
BAUMAN, Zygmunt. La globalización: consecuencias humanas. Segunda edición en español. México: Fondo de Cultura Económica
Mankiw, N Gregory. Principios de Economía. Mc Graw Hill
BRÜNNER, José Joaquín. Globalización cultural y posmodernidad. Primera reimpresión. Santiago de Chile: Fondo de Cultura Económica
PAYNE, Robert.  The unknown Karl Marx, .University Press: Nueva York  1971



[1] Aristóteles. Obras Completas. Madrid: Editorial Gredos. Pag 354
[2] Ferrer, Aldo, Hechos y ficciones de la globalización, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1997, pag. 13.
[3] Aristóteles. Obras Completas. Madrid: Editorial Gredos pag 375
[4] AGUILAR MONTEVERDE, Alonso. Globalización y Capitalismo. México: Plaza & Janés, 2002 pag 169
[5] Aristóteles. Obras Completas. Madrid: Editorial Gredos pag 52
[6] Ibid pag 351
[7] BAUMAN, Zygmunt. La globalización: consecuencias humanas. Segunda edición en español. México: Fondo de Cultura Económica pag 117
[8] Ibid pag 206
[9] BAUMAN, Zygmunt. La globalización: consecuencias humanas. Segunda edición en español. México: Fondo de Cultura Económica pag 221
[10] Aristóteles. Obras Completas. Madrid: Editorial Gredos pag.69
[11] Aristóteles. Obras Completas. Madrid: Editorial Gredos pag.327
[12] Mankiw, N Gregory. Principios de Economía. Mc Graw Hil pag 72
[13] Aristóteles. Obras Completas. Madrid: Editorial Gredos pag. 389
[14] Mankiw, N Gregory. Principios de Economía. Mc Graw Hill. Pag 32
[15] BRÜNNER, José Joaquín. Globalización cultural y posmodernidad. Primera reimpresión. Santiago de Chile: Fondo de Cultura Económica. Pag. 456
[16] PAYNE, Robert.  The unknown Karl Marx, .University Press: Nueva York  1971, pag.. 39